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La Fuente "ilusoria, la vida, a ella me encadena"

Poesías y otros escritos
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Hola Fuen, Un grande abrazo. te quiero mucho amiga.
Feb. 12
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Rutinas del azar

 

 

Y vuelve,

otra madrugada     

de rutas sin afirmar,

en que divagan

- en esta sala -

tu sombra y mi estar;

 

lapsos que se fornican,

solos, y entre si mismos,

mientras nosotros

quedamos igual.

 

¡Ea! ¡altérate centauro de mil vidas!

que a nosotros nos caben,

todas esas existencias

y aún más,

en un solo pulgar.

 

Que si fuera,

y en esta jugada

ganaras o perdieras,

quizá no lo sabes,

entonces, te lo aviso:

 

¿Qué crees?

apostamos a lo mismo,

retorcernos en un piso

y amarnos en la duplicidad.

 

Pero, ¡caray!

este empate de no hacer

se nos arraiga,

por ser incapaces

de verbalizar la vida,

no como gracia

si no como un imán.

 

Y mira:

del sexo,

a la sexualidad,

que yo sepa,

no hay más que lanzar,

acaso, trabar

y alunarse en las piras,

pirando libertad.

 

Fuensanta González®

a 28 de enero y 1 de febrero de 2007

algunos enlaces a donde mi orfebrería

Algunos sitios literarios a donde me hacen el honor de tenerme como miembro, y publicar algunos de mis trabajos.
 
Gabriel Impaglione
 
- Italia - Argentina
 
 
 
 
 
 
Poetas del Mundo
 
Luis Arias Manzo
 
 
 
 
Marcelo D. Ferrer (caro amigo)
 
- Argentina
 
 
 
Issa Martínez
 
- México
 
 
Mario Islasáinz
 
- México
 
De Mano en Mano
 
 
- Panamá
 
 
 

Amontará

 

     a la memoria del escritor Gerardo Cuéllar,

mi tío,

a donde estés: “El pasado soñar"

 

 

 

Hago de la palabra un zumbido,

justo al amanecerme las montañas,

los gemidos de los dioses y sus labios,

que predican oceánicas, las gatas,

Que de los celos facetados,

en sus estrechas lenguas,

profanan la dulzura de los sueños

de Diógenes, iluminando las esquinas,

con su lámpara de sátiro enmendado,

y su fantasmal túnica deshilada.

 

Y Dharma,

 - como una gata -

Brama al espectáculo ansiado,

de verse poseída en las entrañas,

Por el afamado que la espera,

mientras tanto.

 

Y callamos,

Como hijas de todas,

nos hemos callado,

Porque la plenitud del sexo,

en alborada,

no parece perecer ni con los cirios

que alumbran las calles bizantinas,

a donde surgió el primer desenfado

Para el sublime granate,

garantía de vida.

 

Entonces, saben los dioses,

del Olimpo infinito, ¡altísimos!

Que por cada sílfide,

espera una ventura,

Aventurada, más allá de los sigilos,

los siglos y la necesidad de ser querida,

por el diestro, maestro de los tiempos,

Para enmendar cada ruina

al unísono son de los pigmentos,

espumas y cacerías,

Como ha sido todo tañido.

 

 

 

Fuensanta González®

A 20 de Abril de 2006

 

 

 

 

Diógenes iba por la calle en pleno día, con la lámpara encendida, diciendo "Busco un hombre"

- reiriéndose a que nadie nos comportamos como seres humanos -

 

Fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron ¿qué sabes hacer?  “mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo”

- respondió -

¿Absurdo?

 

Para mí, con o sin venias

 

 

 

Preámbulo

 

Buscas la vieja manera

de olvidar, recordando,

oscilando en la memoria

de la felicidad demencial

al manantial del quebranto.

 

 

I

 

Parece que nada convence

a esta alma ilimitada

que sabe que lo efímero,

por solemne no palidece.

 

II

 

Voy, tras las huellas

de algo que me regrese

a aquellos días de la monta

cabalgando océanos a la libertad

otra edad, ¿es esa la soledad?

sólo, otra edad.

 

III

 

Tu vida gira en el corcel

la mía en el tío vivo del ayer

entonces, recordarme,

estás muerto, y eso es.

 

IV

Ya vuelvo, y me despeino

contra la brisa de la tempestad

la soledad de ti

la soledad de mí

Esta solitaria nostalgia sin piedad

me acosa cada vez que algo oigo, Jesé.

 

V

 

¿Por qué? ¿tanto fue?

pero más nada, que todo, yo se

me esperabas tras el umbral

aquel día de la colisión que me marcó

enmarcando el raudal de novedades

nefastas, insuperables fatuas, como deidades

del propio signo del embrujo sacrílego.

 

VI

 

Me olvide de mi ser todo

para ser otros,

deseos de otros

sueños de otros

paseos de otros

vidas de otros.

 

Todo a subsanar como encargo

de un cielo fantasmal,

que de azul y sus rasos

nada tienen acá,

todos, todos,

te los llevaste al más allá, Jesé

 

VII

 

No cambie tu breve destino,

no tuve la concisión

no tuve la condición

no tuve la conclusión

no tuve, y eso resuena en mí

cada vez que veo a alguien partir.

 

VIII

 

Hubiera, me dije mil veces

hubiera, y es ella, es ella,

esa maldita hubiera,

quien se ríe y me afrenta

no hay hubiera sin mi hubiera,

me sentencia la cretina

y me rindo ante esta hiena

que me atrapa en su esfera,

en su trópico de lamentos

mis lamentos, mis llantos adentro,

mares adentro, y Jesé,

me pregunto si bastaría

para darte una estrella nueva

el amor que no te di

el sueño que no te compartí.

 

XIX

 

Aunque escriba y escriba

una y otra vez, esta nostalgia de ti,

dos décadas después,

nada me llega, nada me llena,

un todo de mi te lo llevaste.

 

Tu todo lo disfrutaste aquí, lo se,

entonces, Jesé ¿porqué este dolencia?

¿Por qué esta tristeza?

¡Vamos! dime que todo está bien

que siga con mi vida,

entiéndanla o no la entiendan.

 

X

 

Toma mi mano,

Pídeme que baile

como hacía contigo

en vida, y abrazo, Jesé

mi amigo, mi amigo.

 

XI

 

Montar los caballos,

paseando montes y  llanos,

Reír hasta no poder hablar

y tus veintidós años de vida

con tu alegría pegada a la mía.

Fumarnos un cigarro, tras otro,

en la oscuridad de la noche

en el rancho, en ese espacio,

a donde nunca volvimos.

 

XII

 

¿Quedarían nuestras huellas

los ecos de nuestras primaveras

los silencios permitidos

los gritos remitidos

tus ganas de vivir

y tu dignidad al desahucio?

 

 

XIII

 

¿Qué quedó Jesé?

¿Qué me quedó acá,

que no termina de fraguar?

que no añade, y si perjudica,

No decir a tiempo

no decir sólo te quiero

porque te quiero, ¡y ya!

 

Epílogo

 

¡Fuensanta!, vuelve en ti,

¡afánate!, fúndate como siempre,

La fuerte de las fuertes,

ponte la armadura de hierro

sal a pasear un momento

y olvida, olvida sin mencionar,

como sabes, como puedes,

¡Anda! que es una suerte,

a estas alturas

y con sendas magulladuras

al alma, estar con vida, vivenciar

estar y ver pasar.

 

 

Fuensanta González®

A 7 de Abril de 2006

 

 

 

 

 

Centro

Centro
 
 
 
"¿Quieres amar? Recita las letanías del amor y las palabras crearán el deseo ardiente de donde se imagina el mundo que brotan."
 
Oscar Wilde
 
 
Hoy, camino lento,
sesgado, soplo y ando
las nubes más blancas
sobre la tierra crucificada,
la mirada lejana
los brazos abiertos
al horizonte nuevo
que me ensayo,
Canto, y no me retracto,
acto prístino del abrazo
en las alas de mi espera,
serena, quieta.
 
Y sólo una brisa me alimenta
la belleza de la vida
que me reacomoda
en ese extracto
del exacto momento
en que me llama
la esperanza de paz eterna
interna y larga,
externa y bien delineada
sobrevolando las Iliadas,
Alianzas de las musas
que ahora me encarnan.
 
 
Fuensanta González®
A 17 de Marzo de 2006

Ramificándote

 

 

Ramificándote

 

 

 

 

 

I

 

¡Que importuna soy!

 

¡Sin diamantes,

 y con diantres!

 

Atravieso luceros,

Ojos de ternura

y ángeles caídos

como yo,

¡tan esclavos!

 

Llego a la parra

antes de las seis,

y quiero todo el sol

de tu estandarte.

 

Estrella sonámbula voy,

sombreando las luces,

y los cruces

de la aventura.

 

Destorciendo los retablos

de las tallas de tu gala.

Descolgando el ayer,

De la pared de lamentos,

   - eternas esperas -

Y en las esteras,

   - alucinarte - .

 

 

II

 

Pero ¡qué impropia estoy!

Determinante de impares,

Arándote el olvido,

            ¿Será?

 

Me lluevo al revés,

a los arcanos de tus esporas,

delirando derramarme

Yerma,

… ¡siempre imaginándote!

 

 

 III

 

 

Corono laurel,

Aromo feroz,

la vasija cóncava

 renaciente,

que se resplandece

al éter de ajada quimera.

 

Creí vencidas las ilusiones,

antes de la mística

de tus explicaciones.

Y en mi yema,

tu frágil estaca,

me seguirá,

de por muerte.

   

IV

 

Y de mi vida

en vértigo,

a este cuerpo

 - metamorfosis

         de Isis –

por siempre,

 - sin suerte -

ramificándote.

 

¡Jamás!

- me dirías –

¡Quizá!

 

 

V

 

A más,

sigo lloviendo

tu simiente,

por si aflora,

  - ulterior al trueno -

tu incipiente,

valía postergada,

y mi atrever nutriente.

 

Todo por si la hazaña,

y el seísmo,

dan cabida

a esta nostalgia,

de realidades abatida.

 

 

Aforismo:

 

Paraíso perdido,

en las huellas de tus manos,

a donde cabe mi equilibrio,

tu sinrazón,

esta estúpida pasión,

que me va lacerando,

y esa canción,

de nunca habitarnos.

 

 

 

 

Fuensanta González®

A 23 de Octubre de 2005

 

 

 

 

Fusión

 

Fusión 

 

 

Las sílices de la mar en calma,

bravías, en el fondo,

se resumieron en un broche,

Para la trenza de la dama,

azul, de medianoche.

 

Flotaba sobre las olas,

de la tormenta, atormentada,

Aguas natales de sus llantos,

de las ahogadas ganas de sexos,

de los deseos de sus senos.

 

Y fue así,

que la fusión de dos mareas

alejaron los cimientos,

las conchas y los ataúdes

de todos sus amores muertos,

Bajo la penumbra peninsular

de un amanecer de cenizas,

enmantada de viejas cruces.

 

Al fin,

se vio a si misma

sin enmarcados espejos,

ni lunas ni cardúmenes

de nadie a sus ojos presos,

Y de la lentitud agónica de esperar,

de su suspiro nacieron estrellas,

secuaces de sus labios dulces.

 

 

 

Fuensanta González®

A 30 de Enero de 2006

 

Un fa

 

 

Un fa

 

 

 

 

 

Debí tenderme en la cama

Y sólo esperar la amanecida

Esbozar a tu pecho una sonrisa

Ahora que aparece la calma

Y tu imagen me llega en rimas.

 

Debí pensar en otra gama

No ese pálido azul que te transita

Nunca has estado ni estarás en vida

Entre mis brazos, alfareros de la trampa

Me quedo con tu voz que me domina.

 

Está lejos, el porvenir que ha pasado

No moro los insomnios de tu alfabeto

Y persisto en enviarte cuanto cuento

Por si acaso las musas me musitan

En la pluma de ángel que te habita.

 

Y sea que me escribas unos trazos

Borrosos, lastimeros y piadosos

Desde las calles de lo vedado, perentorio,

Y me puedas disipar en un tono

Un fa que resuene entre tus coros.

 

 

 

Fuensanta González®

A 20 de Enero de 2006